Cuidado con lo que pides y lampara de Aladino

Cuidado con lo que pides porque no siempre es lo mejor para ti.
A veces es mejor dejar fluir las cosas por si solas y dejarlo todo en manos de Dios.

 

La situación:

En toda situación difícil la oración puede ser una aliada muy poderosa y efectiva, pero habiendo tantas formas de oración…

¿Cual será la mejor forma de orar?

¿Será bueno para ti pedirle todo a Dios? 

 

La sugerencia:

Cuidado con lo que pides porque no siempre es lo mejor para ti.

 

La explicación en profundidad:

Esta lección la aprendí mucho antes de tener mi tumor y me alegro de haberla aprendido antes de vivir esa experiencia porque me ayudó mucho en mi proceso de sanación.

Y por su importancia, hoy la tengo en el grupo de cosas que nunca debo olvidar.

 

¿Por qué es mejor no pedir nada?

Todos tenemos una varita mágica para cumplir, a largo plazo, todos nuestros deseos.

Pero para nuestro bien no siempre esta varita te da lo que pides.

Lo que pides

Podríamos estar constantemente pidiendo y pidiendo para mejorar nuestras vidas, como muchas personas lo hacen, pero si cada petición se nos concediera estaríamos en serios problemas.

Por eso es mejor no pedirle nada a Dios, además al no pedir nada te entregas a Dios por completo, porque el NO pedir es una demostración de fe.

Para no cometer ni el más mínimo error tienes que dejar de pedirle cosas a Dios, o saber qué pedirle.

 

No necesitas pedir nada.

Es mucho mejor no pedirle nada, o pedirle muy poquito, porque en realidad no necesitas nada.

La necesidad de pedirle cosas a Dios es un engaño de la mente porque Dios ya nos lo ha dado todo, y es justamente ese sentimiento de necesidad quien nos lleva a la carencia.

Dios NO creó nuestra vida para acumular cosas, ni para poseer, ni siquiera para obtener logros.

Dios creo nuestra vida para que hagamos con ella algo bueno y también para que la experimentemos y disfrutemos.

Él solo nos observa.

Si hacemos esto, todo lo demás viene por añadidura.

Dicho de otra forma, todo lo demás nos lo regala Dios.

Las cosas malas te suceden porque has hecho algo mal y no porque algo te falte.

Por lo tanto la forma de rectificar esos problemas es rectificando lo que hiciste mal, y NO pidiéndole a Dios que interceda y que con su infinita misericordia te solucione el problema, o te dé lo que te falta.

Si crees en las promesas de Dios, debes creer en su amor hacia ti.

Debes sentirte protegido y tener la seguridad de que Él desea darte solo cosas buenas, tal cual como un padre desea lo mejor para sus hijos.

Si siempre tuvieras esto presente:

¿Cuál sería el motivo para pedirle si ya sabes que lo tienes todo?

Y además debes tener cuidado con lo que pides porque no siempre puede coincidir con los planes de Dios.

¿No deberías dejar todo en sus manos si Él quiere lo mejor para ti?

¿O debes contarle a Dios tus necesidades?,

¿Acaso Él no las sabe?,

¿Y por qué no aceptar la vida tal como Dios te la quiere dar, con lo bueno y también con lo que crees que es malo?

¿Por qué no permitir ser guiado por Él y que se hagan las cosas a su manera y no como tú quieres?

Todas estas preguntas ni siquiera necesitan respuestas, son preguntas para analizarlas porque todas tienen su lógica y las respuestas son evidentes para quién tiene una fe verdadera.

Y como sus planes SIEMPRE son lo mejor para ti, cuando le pides algo estas corriendo un riesgo muy grande.

Porque si Dios tiene preparado un plan perfecto para ti y le pides algo que no está en esos planes, estarás interfiriendo directamente en ellos.

En este caso, si Dios te da lo que le pides se podría romper la perfección del plan que tenía para ti.

Voy a inventar un ejemplo para comprender esto mucho mejor.

Supongamos lo siguiente:

La persona que más amas tiene cáncer,

¿Qué le pedirías a Dios?

Seguramente pedirías algo como:

– “Sálvalo”

– “No te lo lleves”

– “Quiero tenerlo conmigo por mucho tiempo más”

 ¿Cierto?

Pero ahora volvamos a la realidad y ahora eres tú quien tiene cáncer.

Probablemente ya le has pedido a Dios:

“Saca el cáncer de mi vida”

– “Que los tratamientos y remedios funcionen”

– “Ayúdame”

En el primer caso tu prioridad es salvar a quien más amas y en el segundo caso tu prioridad es salvarte tú.

Ahora juntemos los dos casos, el imaginado y lo que realmente estás viviendo.

Si quien amas fuera quien tiene cáncer.

¿Serias capaz de hacer un trato con Dios, sacrificarte, y aceptar en ti el cáncer para salvar a quien amas?

Me imagino que si lo amas de verdad, tu respuesta sería que si.

Te hago pensar esto para entender tú reacción frente a una situación que perfectamente podría ser real.

Sigamos suponiendo lo siguiente:

Dios con todo su poder se adelantó a la situación y en vez de hacerte pasar por toda esa terrible situación de tener que ver enfermo de cáncer a quien más quieres, te lo dio a ti para que tú te sintieras agradecido y lucharás contra la enfermedad hasta vencerla.

Lo que pides

Si tú supieras que todo fue así.

¿Le seguirías pidiendo que elimine el cáncer de tu vida sabiendo que hubiese sido mucho peor si lo hubiese tenido quien amas?

¿Acaso no lucharías con todas tus fuerzas contra la enfermedad pensando que Dios a elegido darte el cáncer a ti por alguna razón como esta?

¿Acaso no tratarías de revertir tu enfermedad con bondad, generosidad y amor, tal cual como a Dios le gusta que enfrentes los problemas, para evitar ver sufrir a quien amas?

¿No es mejor pensar que Dios permitió el cáncer en tu cuerpo simplemente porque confía en ti y espera que luches y te sanes?

Estamos solo jugando con la imaginación y pueden existir miles de situaciones diferentes, pero considera este punto de vista para entender:

– Que Dios te ama.

– Que podría haber sido peor.

– Y que puedes sanarte sin pedir nada, solo con trabajo y amor.

Tú puedes, ¿cierto?

Siempre piensa que puede haber una razón para tener ese cáncer.

Una razón que tú no sabes pero Dios sí.

Una razón que si tú la supieras y pudieras elegir, lo más probable es que elegirías seguir con cáncer.

¿Entiendes?

¿Estarías feliz de estar sano y que el cáncer estuviera en la persona que más quieres?

Claro que no, entonces cuidado con lo que pides.

 

Otro ejemplo.

Vas por una calle, recién has cobrado tu sueldo, estás pasando por serios aprietos económicos y el sueldo apenas te alcanza para sostener a tu familia.

En una esquina aparecen tres tipos y te asaltan robándote todo tu sueldo y dejándote sin un solo centavo.

Maldices, te quejas y le preguntas a Dios:

– ¿Por qué tan mala suerte?

– Dime ¿Por qué todo me sale mal?

– ¿Por qué la vida es tan injusta?.

Y Dios escucha tus palabras y piensa:

“Si solo supiera”

En esta historia vamos a suponer que Dios tenía una situación alternativa, donde dos cuadras más adelante un auto te atropellaría y te dejaría invalido y condenado a vivir en una silla de ruedas toda tu vida.

Lo que pides

También Dios sabía que tu esposa había juntado unos ahorros y se disponía a comprar un boleto de lotería ganador que terminaría con todos tus problemas económicos.

Pero también sabia que en la situación alternativa, a tu esposa le avisarían que tu sufriste un accidente y por eso no podría comprar el boleto ganador.

Dios sabía que el final de esta historia alternativa terminaría contigo en silla de ruedas y sin el boleto ganador, por eso permitió el asalto para así retrasarte y evitar el atropello, y permitir que tu esposa comprara ese boleto de lotería que les cambiaría la vida.

En este nuevo ejemplo una vez más Dios sabe ambas situaciones, pero tú no.

Y Dios eligió la mejor situación para ti, aunque a simple vista a ti no te parece que fuese así.

Si tú también supieras ambas situaciones,

¿Le pedirías a Dios no ser asaltado?

¿Hubieses cambiado algo de la situación, o hubieses dejado todo tal cual como Dios quiso?

 

Cuidado con lo que pides.

Los planes de Dios pueden ser muy distintos de los tuyos pero siempre serán los mejores, aunque no seas capaz de verlo.

Estas dos historias son algo fantásticas, pero las inventé para que entiendas la idea y los planes de Dios.

Los planes de Dios siempre serán los mejores para ti,  aunque muchas veces te cueste entenderlo.

Dios siempre tiene una razón para todas las cosas.

Si te toca pasar por malos momentos es solo porque tú CREES que son malos momentos.

Si tú abres tu mente y tu espíritu a Dios, podrás entender la razón de todas las cosas y la perfección de su plan.

Por eso ten cuidado con lo que pides porque tú no sabes la razón de las cosas.

***En un cuento Dios conversa con un ratoncito y le dice:

Llo que pides Ratoncito

“A los seres humanos les envío muchos regalos disfrazados de enfermedad.

Solo deben descifrar el mensaje oculto en ellas para poder abrir y disfrutar su regalo.

Pero me pongo muy triste porque la gran mayoría no lo entiende.

Ni siquiera intentan descubrir el significado de su enfermedad y la ven como un castigo, como algo dañino, y se llenan de dolor, de sufrimiento, y en algunas ocasiones incluso encuentran la muerte”***

Lo que pides

 

Para cuando tengas la necesidad de pedir.

En vez de pedirle a Dios, mejor agradece.

No te creas que esto es imposible o difícil, solo es cuestión de proponérselo y lograrlo.

Tal vez al principio te cueste entender el sentido de este cambio, pero con el tiempo vas a ver los resultados y te va a encantar.

Si tienes cáncer, agradécele a Dios por tu cáncer y ya verás como Él se encargará de mostrarte el significado de la enfermedad para ti.

Si te sucede algo malo, agradécele a Dios pensando como si eso “malo” te hubiese librado de una situación mucho peor.

Y si necesitas algo, cuidado con lo que pides a Dios, mejor trata de MERECERLO y luego dale las gracias como si ya te lo hubiese dado.

Vas a ver como Él te lo dará en el momento menos pensado.

Pero recuerda cultivar la paciencia, porque Dios da todo en el momento más adecuado y muchas veces ese “momento más adecuado” tampoco coincide con el momento que tú quieres.

Recuerda siempre:

Cuidado con lo que pides.

“Detrás de cada cosa mala hay un gran regalo escondido esperando a ser descubierto”.

Y en LaWebDeLaQueTodosHablan te ayudaré a descubrir todos esos regalos.❤


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"Cuidado con lo que pides que se te puede conceder"®
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